“Me encanta enseñar y me encanta la música, son mis dos pasiones”

A Johanna –Joe-  la conocí a través de las redes sociales, donde publicaba sus fotos tocando como Dj en varios sitios, también relacionadas con artistas y músicos, y escenas de quimioterapias. Fue así como decidí contactarla para que nos contara su experiencia de vida, tanto con la música como por ser una sobreviviente del cáncer.

Adrián Velásquez/elTimes.com.gt/ Fotos Audrey de Gámez/Audrey Profile Studio.

“Siempre me ha gustado la música, he sido ‘groupie’. Tengo muchos amigos músicos.  Disfruto hablar y estudiar sobre las bandas que me gustan”. Así comienza la conversación con Joe,  apasionada por su trabajo como Dj, seleccionadora de música que mezcla y entretiene a la audiencia.

¿Te llamó la atención algún otro instrumento? 

“Sí, la guitarra.

¿Y por qué Joe Dolphin?

“Desde pequeña aprendí a nadar y me encantaba, siempre pensé que algún me iba a convertir en un delfín”

Joe comentó que cursó sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio Alemán. “Luego estudié Diseño Gráfico; me fui a Alemania a estudiar Comunicación y me quedé allá diez años. Aprendí muchísimo de historia de la música por la gente con quien me relacioné allá. Luego regresé a Guatemala; estaba en una fiesta y amenizaba, cuando mis amigos, que son músicos, me preguntaban ‘qué es esto, qué suena ahora’, y nos poníamos hablar”. Podría decirse que ese fue el comienzo de la etapa como Dj para Joe.

Relató que en una fiesta conoció al director de una radio, quien se interesó en ella para un programa de radio. “Y me propuso: ‘querés poner un programa en la radio, porque esto es muy valioso’”, y agregó: “Me reuní con una amiga e hicimos la propuesta de hacer un programa juntas, en el cual hablaríamos de cualquier tema y poner música acorde con el tema escogido, y así empezamos en 2015 el programa Temáticas, los viernes; desde el principio nos dieron espacio ‘premium’”.

¿Qué aceptación tuvo el programa?

“Muy buena. Lo novedoso es que no había programas similares. Recibíamos llamadas, era de opinión y muy interactivo. En esa época no había cámaras en cabina, todos tenían la curiosidad de saber cómo éramos; no había fotos, no había redes. Siempre hacíamos bromas, eso fue muy divertido”.

“Casi dos semanas en entender lo que pasaba, es una información muy difícil de asimilar. Uno piensa que se es joven, y que vas a poder vencerlo mucho más rápido, y no es así”

Joe Dolphin

 

¿En diseño gráfico trabajaste también?

“Sí, varios años en agencias de publicidad, pero no me llenó. Mi profesión es profesora de alemán en empresas germanas que ofrecen capacitación a sus empleados y también di clases en el Colegio Alemán”.

En el caso de la música, como Dj, ¿te pagan o lo haces por pasatiempo?

“Sí es un trabajo. Cuando voy a un evento público me pagan”.

Luego de hablar un poco de la música entramos a un tema un poco más delicado y a la vez importante en la vida de Joe.

¿Cuándo apareció el cáncer en tu vida?

“La noticia la recibí el 2 de septiembre de 2013. Ahora estoy libre de cáncer. Pasé ese verano (julio-agosto) en Alemania; estaba en una situación un poco estresante cuidando a mi mamá, quien se había puesto malita, pendiente de ella y nada para mí. Ahí fue cuando me descubrí una gran pelota de diez centímetros en el busto”.

¿Le contaste a alguien?

“Mis amigas me dijeron que no me preocupara, que era grasa, un quiste o algo así. Pero tu cuerpo te habla, uno no se siente bien. De inmediato fui al ginecólogo. Curiosamente, en los exámenes no salió que era cáncer. En la mamografía no se vio tampoco. Entonces me hicieron una biopsia. Me quitaron el tumor completo y le hicieron la patología. Me llamó el doctor cuatro días después y me dijo que fuera para revisarme los puntos; insistió mucho en que llegara a su clínica. El resultado: un tumor cancerígeno muy grande, ‘tan así que vamos a tener que hacer una mastectomía porque te quitamos el tumor, pero topamos con las costillas’, me dijo. ‘Te tocará un tratamiento muy fuerte porque esto es muy invasivo’, fueron sus palabras”.

¿Cuál fue tu reacción?

“Tardé casi dos semanas en entender lo que pasaba, es una información muy difícil de asimilar. Uno piensa que se es joven, y que vas a poder vencerlo mucho más rápido, y no es así en absoluto. Entre más viejo te agarra mejor, porque más despacio se desarrollan las células; en cambio, entre más joven, más rápido se reproducen las células. Por eso la importancia de empezar a evaluarse. Dicen: ‘hágase la mamografía a partir de los 40 años’, y no, desde que pasó esto he conocido que hay chicas de 20 que sufren cáncer de mama”.

¿Fue muy difícil?

“Por supuesto. Lloré y lloré. Piensas: ‘cáncer es igual a muerte; me voy a morir’. Mi mamá estaba en Alemania y no quería que se enterara. No quise empezar la quimioterapia porque me contaron que se te caía el cabello, no quería recibir a mi mamá viéndome toda rara y darle el shock, quería que llegara y decirle que estaba enferma, luego empezaría las quimioterapias”.

¿Cómo comenzó ese duro tratamiento?

“Me hice la mastectomía, pues le pregunté a cuatro doctores distintos. Al final ese procedimiento es una amputación, los doctores se enfocaron mucho en convencerme porque comentaban que muchas mujeres no lo hacen, les da miedo hacer el tratamiento prefieren morirse a que las operen”.

¿Qué más hiciste?

“Me comencé a informar. Cuánto tiempo tenía que invertir en mi cuerpo para volver a sanar. El oncólogo me dijo: ‘lo que más está en tu contra es que eres joven y nos va a tocar; ya decidiste, le vamos a entrar con todo, con lo que el cuerpo aguante’. Ahí fue cuando me quebré. Yo no entendía que ser joven es estaba en mi contra, y me lo explicó. El doctor fue honesto conmigo, mi oncólo, Luis Miguel Zetina y su equipo, me ayudaron mucho, siempre con buen sentido del humor, le tengo gran aprecio. Tuve en la gran suerte de conocerlo y con quien formé una gran amistad. ‘Te tocan las quimioterapias fuertísimas, porque el cáncer que tenés es muy invasivo’. Fue un año. Un año que me llevó la chingada (risas). Luego la mastectomía del lado que estaba sano, decidí hacerla, era lo aconsejable”.

¿Qué te dijo tu mamá? 

“Hubo un tiempo en que solo hablábamos por teléfono y no le podía contestar porque yo estaba en cirugía. Y mi mamá me preguntaba por qué no le contestaba. Cuando la fui a recoger al aeropuerto. Subimos a su cuarto y mi mamá solo me vio; nunca le conté, pero ya no tenía una mama, ya estaba amputada. Mi mamá me dijo: ‘Decime qué pasó, quiero ver y, ¡ahhh! Cáncer, ¿verdad? Y te hiciste la mastectomía’. Sí, le contesté. Mi mamá en vez de asustarse me dijo: ‘¿Qué tenemos qué hacer? ¿Con qué doctores has hablado? Quiero ver los diagnósticos, quiero informarme’. Ella es muy práctica. Eso era lo que necesitaba, una mujer práctica, y así fue”.

¿Te hicieron el tratamiento fuerte?

“Pasó lo que tenía que pasar, se me cayó el pelo, las pestañas, engordé, se me manchó la cara y todo. Hubo un momento en que le dije a mi papá que compráramos todos los repuestos, se me estaba cayendo el pelo, compramos una peluca y las pestañas. Me quitaban una mama, íbamos a comprar una prótesis. En las mañanas me daba dos horas para llorar, enojarme. Después de la ducha era limpiar todo y volver a ser yo. Para que no te venza tienes que seguir siendo tú, en todo sentido, tu carácter, tu forma de verte, etc.”.

¿Crees en Dios?

“Sí, creo en Dios. Soy bautizada. Mi mamá es protestante; voy con ella, pero no practico. En todo caso, lo que me hace más sentido es la filosofía budista, pero como filosofía, no como religión”.

Te ves realmente bien…

“Desde el primer momento, desde el primer examen, después de las quimios y todo, todo salió bien. Un año después, lo que he tenido son cirugías. Me hicieron implantes. Me salieron unas manchas rojas en el busto y el doctor dijo que debían abrir, sacarlo todo, o raspar para ver si no había algo, y no. Era algún bicho que se me había metido en alguna de las cirugías anteriores”.

La última quimioterapia fue en abril de 2014. ¿Cómo está lo de las publicaciones en el las redes sociales?

“Documenté todo. Lo publiqué un año después, con fotos. Cuando ya tuve la noticia de que estaba limpia, entonces publiqué. Hice mi selección de fotografías. Tengo videos de horas y horas, un disco duro; no lo he tocado ni visto. No sé qué quiero hacer con eso todavía; documentar, no sé. Solo saqué las fotos y no las he vuelto a revisar”.

¿Cómo te sientes actualmente?

“A las personas quiero alejarlas de la culpa. Lo primero que pensás es ‘¿qué hice?, ¿por qué me está dando esto?, ¿he sido una mala persona?, ¿qué estoy pagando?’. Es lo primero que pensás. Así estuve como tres semanas y luego una alguien me dijo que eso no funciona así, porque entonces ¿cómo explicás a los niños de un año que tienen cáncer? Si no han hecho nada malo. No pensés que has hecho el mal, hay que alejar de la gente la idea de que es un castigo. Me molestaba cuando me decían ‘Ahorita tenés la oportunidad de renacer’. Antes de lo ocurrido ya era una buena persona, rescataba animales, ayudaba a las personas… Sí es una gran prueba de vida”.

¿Qué mensaje les das a quienes acaban de recibir una noticia similar?

“Mi consejo es que no entren en pánico. Muchos doctores dicen tenés que hacerlo ya. Me hubiera gustado, por lo menos dos semanas de investigar, para así decidir, de ver opciones. No es culpa tuya padecer de cáncer, hasta la fecha no se ha comprobado por qué te da. Dicen que es genético, y cuando te hacés el examen genético no es así. En mi familia no había antecedentes de cáncer. Son tantas cosas que cualquiera puede padecer. Hay que aceptarlo y decir: ‘Resolvamos’. Eso es lo que yo aconsejo”.

¿Cómo te sientes?

“A veces feliz, a veces frustrada, a veces triste. Cuando abrí la gaveta de las emociones, que creo fue este año, ‘te cae el veinte’, como dicen. Lloré mucho, empezás a compararte. ‘Mis amigas tienen el cuerpo bonito, tienen a su familia’. No siempre estoy de buen humor, sería una mentira. Trato de tomar como positivo lo que me tocó y hacerle ganas, esa es mi actitud. Hay días buenos y hay días malos”.

“Documenté todo. Lo publiqué un año después, con fotos. Cuando ya tuve la noticia de que estaba limpia, entonces publiqué”

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