Un testimonio, detalla la forma en cómo Alejandro Sinibaldi desfalco al Estado

La mujer que trabajó con Alejandro  Sinibaldi desde el principio, colaboró con él para  montar la organización que le sirvió para despojar al Estado, ella era su mano derecha y la persona de su entera confianza.

Redacción/Tomado de La Prensa de Occidente

Anelise Mercedes Hernández Monterroso, prestó su nombre para  disfrazar  sociedades, off shore y  locales por las cuales el ex fundador del Partido Patriota, ex diputado y ex ministro de Comunicaciones ocultó y lavó millones de quetzales.

El testimonio de Hernández  Monterroso  consta de un documento de 147 páginas, las cuales fueron filtradas hacia la prensa mucho antes de que fuera conocida en audiencia procesal.  La declaración fue rendida en febrero de este año, en el edificio Gerona, el fiscal Juan Francisco Sandoval, confirmó la autenticidad del documento.

Según la declaración de la ex asistente de Alejandro Sinibaldi, estas son algunas de las formas en como el número tres del Partido Patriota amaso grandes fortunas.

  1. Organizaron maquinaria electoral 2007

Aneliese Herrera inició labores como asistente  de Alejandro Sinibaldi en 2005, momento en el que se encontraba organizando la empresa “Imágenes Urbanas” junto a  su socio, Christian Michael Ross, en una oficina ubicada en el edificio Europlaza, zona 14.

Por varios mese,  Sinibaldi  y su equipo se dedicaron a dos cosas: armar la  maquinaria de propaganda electoral para la campaña de 2007 y crear una red de aproximadamente 50 empresas para canalizar el dinero que habrían de obtener, estando ya en el poder.

El hombre estaba enfocado en levantar una plataforma de marketing electoral de su propiedad  y sentar las bases para acumular una fortuna, a costa de los recursos de los guatemaltecos, según consta en las declaraciones de Herrera.

  1. Las comisiones

Una vez el Partido Patriota gana las elecciones  a Sinibaldi, le delegan la dirección del Ministerio de Comunicaciones. Fue ministro, de 2012 a 2014, manejó Q18.5 millardos y según el testimonio de Herrera, todo, absolutamente todo es decir,  obras y contratos, pagó una comisión que oscilaba entre el 5 y el 15 por ciento. “Todos pagaban comisión”, se lee en el documento.

Herrera narra que Sinibaldi era quien negocia las coimas principales con los grandes constructores,  centralizaba  todo el dinero de los sobornos y lo distribuía  entre los viceministros que participaban del “negocio”, entre ellos;Rubén Mejía, Guillermo Sosa “el Botox” y Miguel Cabrera.

Pero además de las comisiones por las que se dedicó a saquear al Ministerio, también llevo a esa cartera al empobrecimiento, por medio de las plazas que tenía asignadas y que usaba para pagar servicios que no se rendían al Estado sino a él en lo personal y sus empresas.

La fortuna de Sinibaldi se forjó  de  2012 a 2014, cuando estuvo al frente del  MICIVI, adquiere terrenos, fincas, apartamentos, vehículos, arte, antigüedades,  helicópteros,  barcos, aviones y todo lo que tenía.

La declaración de Herrera, enumera la compra de cinco apartamentos de lujo y solo “los conoce de nombre”. El ministro únicamente visita uno de ellos, que amuebló y decoró con la ayuda de una decoradora: el  5C del edificio Margarita.

Los demás solo le servían  para tener cajas fuertes donde guardaba enormes sumas de dinero. Cuando el MP y CICIG detonaron el caso La Línea en 2015 y allanaron el edificio Margarita porque ahí tenía también un apartamento Roxana Baldetti, Sinibaldi entró en pánico y empezó a mover su capital, narró.

En una noche,  Anaelise Herrera cuenta que trasladan en maletas y maletines más de 100 millones de quetzales y 2 millones de dólares que Sinibaldi tenía repartidos en las cajas fuertes de sus propiedades.

Sinibaldi llegó a tener más de 100 millones de quetzales y 2 millones de dólares en efectivo en sus apartamentos, que usaba como bóvedas.

Herrera pone de manifiesto que Sinibaldi tenía una red bien cimentada, trabajaban para él varias personas como Anelise, los hermanos del ministro, sus abogados y funcionarios más cercanos, que forman el círculo primario.

Los socios de Sinibaldi, eran contratistas del Estado tanto los locales como internacionales (Odebrecht y Solel Boneh), los empresarios con los que hizo negocios inmobiliarios, quienes al parecer  le ayudaron a lavar el dinero que paso por sus manos y sus empresas.

Así funcionaban las comisiones

La declaración asegura  que Sinibaldi hacía pagos mensuales de 20 o 25 mil quetzales  a varios diputados, entregados en sobres de papel manila.  Herrera menciona que Sinibaldi hizo pagos de 50 y 75 mil quetzales que identificó bajo las siglas “CC” y  Boenerges, el nombre de un magistrado.

Sinibaldi llegó a tener más de 100 millones de quetzales y 2 millones de dólares en efectivo en sus apartamentos, que usaba como bóvedas.

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