“Ixcanul ocurre por el encuentro de la María que inspiró la historia”

Jayro Bustamante estudió publicidad y comunicación en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Sus inicios fueron en publicidad, luego se mudó a París, Francia, para continuar sus estudios cinematográficos. Se formó como realizador en Conservatoire Libre du Cinéma Français. Continuó su formación como guionista en Roma, Italia, en el Centro Sperimentale di Cinematografia. Impartió cursos en La Sorbona. Regresó a Guatemala y fundó La Casa de Producción, filma sus cortometrajes y su primera película, Ixcanul, su opera prima, y se consagró como director ganando un Oso de Plata en el festival de Berlín y más de 50 premios en festivales internacionales. Creó un departamento de distribución de cine independiente y uno de representación artística. Fundó La Sala de Cine. En 2017 comenzó su segundo largometraje: Temblores.

Por Adrián Velásquez/elTimes.com.gt

¿Desde cuándo resides en Francia?

Desde hace unos 20 años que vivo allá. En los últimos años he estado entre París y Guatemala.

¿Si vivías en París, cómo sucede Ixcanul?

Ixcanul ocurre por el encuentro de la María que inspiró la historia y por mi madre, quien es mi socia en La Casa de Producción; mi mamá me llamó y me dijo: “Tengo una historia genial, tienes que conocer a María”. Vine a Guatemala, la conocí y ella me dio permiso para usar su historia e inspirarme, así que es otra María; no es completamente la historia, partimos del robo del bebé; a ella se lo robaron de esa manera, de ahí resultó la cinta.

¿Y con la película Los tenis de Barrondo?

Con Barrondo estamos muy contentos, creo que las sociedades necesitan tener íconos que nos representen y con quienes podamos identificarnos, por eso también estoy trabajando como representante de actores guatemaltecos, ya que creo que es muy grave que nosotros como espectadores siempre estemos identificándonos con actores de otros países; tenemos una confusión de nuestra propia esencia e identidad. Erick hace parte de esos íconos que a mí me gustan. La película aún la estamos trabajando. Barrondo es una persona extremadamente ocupada, tiene una agenda deportiva que no lo deja…, tiene programadas actividades con tres meses de alteración. Cada vez que tengo un tiempo para estar con él, aprovecho para avanzar en el proyecto. Es sobre su vida, cómo llegó al éxito y él mismo es el protagonista, vemos también escenas de él, de chiquito, de su pueblo, de su recorrido.

¿Otros proyectos?

Temblores, que la terminamos de filmar el año pasado y ahora está en posproducción; sale en cines a inicios del año próximo.

¿Quién es tu director preferido?

Uff, tengo muchos. Uno que ha sido de gran inspiración es Michael Haneke; un director que a mí me gusta mucho porque no tiene miedo de llevar las emociones a puntos que podrían parecernos exagerados. Cuando van a tocar ese límite de la exageración, nos baja y siempre quedan como en ese realismo que hace que nosotros nos identifiquemos con él.

Del cine chileno y el argentino, ¿cuál prefieres?

Los dos son muy buenos. El cine argentino tiene una historia y una estructura enormes, es uno de los países que más ha aportado a la cinematografía latinoamericana. El cine chileno también me gusta mucho, la última ola de cine chileno; es más, tuvimos la suerte como latinoamericanos de tener un Oscar para la mejor película extranjera por Una mujer fantástica; es una cinta chilena de un director creativo con una carrera muy buena, ahora tiene otra película que se llama Gloria, la cual deberíamos ver en Guatemala. Estoy tratando de traerla a la Sala de Cine; habla del trato de clases de nuestra sociedad en Latinoamérica.

¿En Guatemala hay público para ver películas de autor?

La gente se confunde con las películas independientes, con el cine de autor. El cine independiente o cine de autor no es más que este cine que no está bajo el mandato de grandes estudios que hicieron análisis de mercadotecnia para saber qué historia va a funcionar o que esté de moda. El cine independiente o el cine de autor pueden contarnos la visión de un director, de una historia tal y como sucedió, eso no quiere decir que sea forzosamente drama, hay cine independiente de terror, de acción; el cine independiente es bien variable. Guatemala es un pueblo muy perezoso a la cultura, pero es normal porque hemos sido privados de ella durante mucho tiempo; entonces, hay que hacer más esfuerzos para despertarlo y vamos a seguir haciéndolo.

La producción de cine, ¿cómo la ves en Guatemala?

Vamos por buen camino; la calidad está subiendo, eso es importante. Yo estoy muy admirado de lo que logran hacer los cineastas, les tengo un respeto enorme cuando hacen una película, porque es muy difícil. La inversión privada no cree en la industria del cine y el Estado no los apoya económicamente. Hay muchas buenas voluntades, hay apoyos pequeños. La producción de cine es compleja, es cara, pero al mismo tiempo otorga un montón de trabajos, crea embajadores de nuestra cultura.

¿Cómo lograste ser jurado en importantes festivales?

Ha sido por Ixcanul y el guion de Temblores; este último se ganó varios premios antes de empezar a rodar, lo cual le dio un “plus” a mi carrera, por así decirlo. Cuanto te invitan a ser jurado, el honor es porque “tu criterio es válido para nosotros, quiero que seas uno de los directores del mundo para que escoja”.

Ixcanul ahora al Zócalo, donde caben unas 300 mil almas

Nos invitó Ciudad de México a proyectar Ixcanul en el Zócalo; es impresionante por la cantidad de personas que pueden llegar para el fin de semana del 23 y 24 de agosto, celebrando El Día Internacional de los Pueblos Indígenas, el honor de ser una película guatemalteca celebrando. Esto, acompañado de la salida del libro del guion de rodaje de Ixcanul, el cual fue editado por Cinema 23, una editorial que publica libros gratuitos sobre conversaciones de directores, biografías de actores, guiones, historia del cine; vamos a tratar de traernos unos cuantos ejemplares para acá.

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